Recetas de cocina saludables·Vida Sana

Receta: Hamburgesa de pollo y espinacas

¿Quién dijo que comer sano es aburrido? Las cosas no siempre son aburridas si se le pone ganas y sobre todo imaginación.

Cuando empiezas a cambiar tus hábitos alimentícios tienes que tener claro aquello que tu cuerpo necesita y aquello que tu cuerpo no necesita. Por ejemplo: no necesita grasas saturadas, no necesita tampoco azúcares añadidos, ni bebidas gaseosas, ni nada que sea procesado. Lo mejor es que puedas cocinar tú misma o sentirte segura de lo que estás comiendo. Pronto te darás cuenta que esa dependencia a ciertos tipos de alimentos, nada saludables, va desapareciendo. Dando paso a que nuestro cuerpo y nuestra mente simplemente nos pida aquello que realmente necesita y que realmente quiere.

Cuando empecé a perder kilos fui consciente de que la mayoría de veces no  comemos por la boca, si no por los ojos. Ya sé que lo sabéis. Yo también lo sabía, pero no me había dado cuenta hasta que un día en el supermercado mientras hacía la compra veía a los demás meter cosas en sus cestas. Pronto comprendí que:

  1. Para hacer la compra lo mejor es cerciorarse de lo que se necesita. Para ello es bueno llevar una lista con aquellos productos de primera necesidad e ir solo a por ellos.
  2. No debes ir nunca a hacer la compra teniendo hambre y es que, a veces, lo hacemos inconscientemente, pero es el peor momento, porque es cuando llenamos nuestro carro de cosas inútiles nada buenas para nuestro cuerpo.

Pero esto no quita que un día tu cuerpo te diga: Me apetece mucho algo con… (lo que más te apetezca) Mi cuerpo pide mucho chocolate y es que es un dulce que me puede. Sí, es mi criptonita. Pero no te niegues ese pequeño capricho de vez en cuando. No es lo mismo darse “caprichos” todos los días, que un día sin más, porque realmente tu cuerpo te dice LO NECESITO y sí, con mayúsculas. El tener una vida sana y equilibrada con un cuerpo 10 no significa renunciar a pequeños placeres, porque lo importante es aprender a comer.

Para ello hoy os traigo una receta que me encanta y que es para uno de esos días que mi cuerpo me dice: ¡hamburguesa! ¡hamburguesa! ¿Y por qué no darle un toque sano a una hamburguesa casera?

Yo no soy de comer muchas espinacas. Sinceramente, me parecen una verdura bastante aburrida, así que nunca me verás con un simple plato de espinacas, siempre deben ir acompañadas para darle un toque más apetecible, así que cuando vi esta receta de hamburguesa de pollo con espinacas, pensé: Venga, seguro que está más buena de lo que nos pensamos.

Las espinacas son una fuente de hierro además de ser una de las verduras más ricas en betacaroteno (provitamina A) y vitaminas del grupo B, C, E. El betacaroteno, igual que la vitamina C, son unos excelentes antioxidantes que protegen de algunas enfermedades como el cáncer. También cuenta con ácido fólico, asi que una mujer embarazada puede tomarlo tanto antes como durante el embarazo.

El pollo es una fuente de proteínas, libres de grasa (eso sí, quitando la piel). Vitamina B, que protege el sistema nervioso e interviene en el metabolismo. Es bajo en colesterol.

INGREDIENTES

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200 gr de espinacas (pueden ser frescas o congeladas)

150 gr de pechuga de pollo

2-3 dientes de ajo

Pimienta

Sal

Nuez moscada

RECETA

La receta es muy sencilla. En mi caso compré espinacas congeladas, así que las dejé la noche anterior para que se fueran descongelando. Una vez descongeladas completametne, las dejé en el escurridor un buen tiempo para que sacaran todo el agua sobrante.

Por otro lado, compré pechuga de pollo fileteada. Esa pechuga la corté en trocitos y la puse dentro del procesador, para que lo picara bien. Cuando piqué el pollo y vi que tenía una buena consistencia, cogí las espinacas, las apreté un poco más con mi mano para sacar todo el agua sobrante que tuviesen, todavía, tener y las puse dentro del procesador junto con el pollo. En ese momento añadí los dientes de ajo, la pimienta, sal y por último la nuez moscada (solo un poquito para darle sabor, si no os gusta, esto se pude obviar o cambiar).

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Lo picamos bien con el procesador de alimentos durante uno o dos minutos o hasta que veamos que se queda con una consistencia firme.

Por último solo nos queda hacer la hamburguesa. Para este paso se puede hacer de dos maneras:

  1. Sacamos nuestra mezcla del procesador, lo ponemos en un plato o bol, lo tapamos bien con film transparente y llevamos a la nevera durante una hora, para que coja consistencia. Después solo hay que sacarlo de dicha nevera y con las manos hacer pelotas algo más grandes de ping-pong y algo menos que la de tenis. Aunque todo depende de cómo las queráis de grandes 😉
  2. Hacemos las hamburguesas directamente sacando el producto con nuestras manos del procesador y haciendo pequeñas bolas del tamaño que nos guste. Calentamos con un poco de aceite nuestra sartén, plancha o parrilla y ponemos las hamburguesas. En ese momento las aplasto un poco con la pala de fritos. Así ya le doy la forma deseada.

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Dejo cada una de las hamburguesas unos 3-4 minutos por lado con el fuego medio-alto. También depende de cómo te guste la carne. A mi me gusta que esté poco hecha, así que cuando veo que empieza a coger color le doy la vuelta.

En total a mi me salieron 6 hamburguesas de tamaño medio grande. Así que me hice dos y las otras tres las puse en un tuper y las guardé en el congelador para la siguiente vez que me apetecieran.

Por último preparas algo de acompañamiento, como por ejemplo una ensalada de aguacate y ricotta o una patatas fritas hechas en el horno. No sabes lo ricas que quedan!! Y solo te llevará unos minutos hacerlas.

¿Cómo? Coges una patata grande, la cortas en gajos o como más te gusten. Yo las dejo con la piel. Las pongo en una pequeña bandeja con papel de hornear para que no se peguen, encima les pongo un chorrito de aceite de oliva, un poco de sal, pimienta y especias (me gusta mucho poner una mezcla con romero, clavo y pimentón (puede ser dulce o picante, eso a gusto del consumidor)) Pones el horno con calor arriba y abajo a 180-200º (depende del horno, yo lo pongo a 180º con ventilador) y los dejas durante unos 20 minutos. Después de ese tiempo las tendrás listas. Simplemente tendrás que sacarlas con cuidado para no quemarte y colocarlas junto a tu hamburguesa. Podrás prepararte una rica salsa de tomate o utilizar un poco de motaza Dijon.

¿Qué os ha aparecido esta primera receta que os traigo? No me digáis que no es divertida y la puede comer cualquier persona de la familia. También es buena para los niños,  que comen verduras casi sin enterarse. Además se las pones en un bollo hecho en casa, y serán los niños más felices del barrio y tú serás una madre segura de estar dando un alimento sano y equilibrado.

Estas hamburguesas son, una vez por semana, mi cena. Dos hamburguesas, un tomate abierto y un poco de ricotta por encima del tomate hacen una cena deliciosa y rápida.

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¡Venga! con esto es difícil resistirse a una dieta sana y equilibrada. ¿No creéis?

 

 

 

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2 comentarios sobre “Receta: Hamburgesa de pollo y espinacas

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